Final del bloque
En
este bloque hemos visto que la alimentación se debe abordar desde un sentido
educativo. Debemos enseñar a los niñxs a usar los sentidos plenamente para reconocer la
calidad de los alimentos y tomar decisiones de manera consciente. En los
primeros años de vida, la educación del gusto contribuye a la memoria sensorial
del niño y define en él preferencias y hábitos, hábitos tales como el
aprovechamiento de los alimentos. En mi práctica diaria, en el momento de las
meriendas, estoy cansada de ver como los niñxs, sin mucha importancia, dicen
que no quieren más comida y que si la pueden tirar, como si fuera de lo más
normal. Considero que para que llegasen a reflexionar deberíamos profundizar
sobre los alimentos, no solo sobre sus nutrientes, lo que nos aportan, … sino
también su procedencia, el trato hacia el ser humano en las explotaciones, lo
que vale económicamente traerlo a los supermercados,… e, incluso, llevar a
cabo, en el aula, talleres de cocina, donde les enseñemos a los niñxs,
propuestas para no tirar la comida. Ejemplo, con todos los restos de fruta que
no quieren hacer una macedonia para llevar al comedor del colegio.
En
cuanto al etiquetado de los alimentos, en su estudio, lo primero que me llamó
la atención fue la obligatoriedad tan reciente de la aparición de la tabla
nutricional lo que me llevó a pensar que la alimentación y su importancia en la
relación con la salud es algo prácticamente nuevo. También me ayudó a aclarar
conceptos tales como la diferencia entre fecha de caducidad y consumir
preferentemente antes de… Llevado al
terreno educativo sí que creo que es importante que el alumnado conozca que
existen requisitos que hay que cumplir a la hora de etiquetar el producto y me
parecería muy interesante trabajar con ellxs el tema de la publicidad engañosa.
Ayer mismamente, vi un reportaje en el programa Equipo de investigación que
hablaba sobre la falsedad en los productos con trufa, con sabor a trufa,… y
cuando los llevaron a analizar no existía tal alimento en el producto. Ejemplo,
unas patatas fritas con sabor a trufa. Al abrir la bolsa sí olía a trufa (resultado
de un gas) y en la lista de ingredientes aparecía un 0,7% de una trufa china… A
continuación hubo otro programa sobre el aceite de palma y su explicación en
cuanto a las grasas saturadas que recomiendo ver y que se podrían mostrar a los
niñxs.
Por
último, en cuanto al apartado de mitos y errores, me parece un tema complicado,
porque en estos momentos, la alimentación es una “ciencia” nueva y, como tal,
están en continuo debate todas las afirmaciones que van apareciendo. Ahora
hasta las tradicionales “recetas de la abuela” están sometidas a continuo
debate. Lo que sí tengo claro es que debemos ser cautelosos y no dejar que
enseguida nos convenzan puesto que suelen ser afirmaciones radicales y
exageradas. Debemos enseñarles a los niñxs que deben ser críticos y, para ello,
deben leer mucho acerca del tema, leer, incluso, sobre ideas que, de primeras, nos
pueden parecer contrarias a nuestros pensamientos. Y, por supuesto, tener
claro, que lo importante es llevar a cabo una dieta saludable, variable y lo
más natural posible.

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